lunes, 14 de junio de 2010

Estrés capital.

A pesar de mi buena vida, el desplazamiento de mis sentidos produce en mí un estrés capital:
Tengo mis ojos abarrotados de melodías, mis oídos inundados de perfúmeles, mi nariz sonrosada de tocar, mi piel colmada de manjares, y mi boca repleta de paisajes.

1 comentario:

Patricia dijo...

¡En esas condiciones estamos todos los argentinos!Pensalo, quizá lo que te está sucediendo no lo causa la buena vida como hasta ahora suponés